Parte del pilar de gestión de inocuidad alimentaria del Centro de Aprendizaje TAAG, junto con HACCP.
¿Qué es GFSI y por qué existe?
GFSI (Global Food Safety Initiative) es una iniciativa privada, sin fines de lucro, impulsada por la industria a través del Consumer Goods Forum. No certifica empresas de forma directa: su función es evaluar ("benchmarking") esquemas de certificación de inocuidad alimentaria ya existentes contra un documento único de requisitos técnicos, y reconocer a los que cumplen ese estándar. El objetivo original —y todavía vigente— fue reducir la duplicación de auditorías: un proveedor certificado bajo un esquema reconocido por GFSI puede ser aceptado por múltiples clientes retail y de manufactura sin tener que someterse a un proceso distinto para cada uno.
Los principales esquemas reconocidos por GFSI
GFSI no emite un único estándar propio, sino que reconoce a varios esquemas que cumplen sus requisitos, cada uno con distinto origen y alcance:
BRCGS (antes BRC)
Desarrollado originalmente por minoristas del Reino Unido, es uno de los esquemas más utilizados globalmente para plantas de manufactura de alimentos.
SQF (Safe Quality Food)
Administrado por la Food Industry Association de EE. UU., integra en un mismo esquema tanto la gestión de inocuidad como de calidad del producto.
FSSC 22000
Construido sobre la norma ISO 22000, combinándola con requisitos técnicos adicionales específicos por sector.
IFS (International Featured Standards)
De origen alemán y francés, ampliamente exigido por cadenas minoristas de Europa continental.
¿Qué evalúa una auditoría bajo uno de estos esquemas?
Documentación y sistema de gestión
El auditor revisa la política de inocuidad, el análisis de peligros formalizado —normalmente construido sobre los principios de HACCP—, los procedimientos operativos y el historial de registros de al menos los últimos 12 meses.
Verificación en planta
Incluye un recorrido físico para confirmar que las Buenas Prácticas de Manufactura descritas en el papel realmente se aplican en el día a día: higiene del personal, control de plagas, mantenimiento de equipos, gestión de alérgenos y separación de flujos de proceso.
No conformidades: menores, mayores y críticas
Cada hallazgo se clasifica según su severidad. Una no conformidad menor no suele impedir la certificación, pero una mayor exige un plan de acción correctiva en un plazo definido, y una crítica —por ejemplo, evidencia de un riesgo activo para la inocuidad del producto— puede bloquear la certificación hasta que se resuelva.
El rol de la evidencia analítica en la auditoría
Un plan HACCP bien documentado no es suficiente por sí solo: los esquemas GFSI exigen evidencia objetiva de que los controles realmente funcionan. Ahí es donde entran los registros de análisis microbiológico y de monitoreo ambiental: un auditor revisa tendencias de resultados a lo largo del tiempo, no solo un dato puntual, para verificar que el programa de verificación está efectivamente detectando y corrigiendo desviaciones antes de que lleguen al producto terminado.
Cómo se prepara una planta para una auditoría GFSI
- Realizar una auditoría interna o un "mock audit" con varios meses de anticipación, idealmente con un auditor que no participe en la operación diaria.
- Revisar que la documentación esté vigente y firmada, y que coincida con lo que efectivamente ocurre en planta.
- Cerrar formalmente las no conformidades de auditorías anteriores, con evidencia de la acción correctiva tomada.
- Capacitar al personal de planta para que pueda responder preguntas del auditor sobre su propio puesto, no solo el equipo de calidad.
Errores comunes que hacen fallar una auditoría
- Brechas entre lo que dice el procedimiento documentado y lo que realmente se hace en la línea de producción.
- Registros incompletos o sin trazabilidad clara de quién los completó y cuándo.
- No conformidades de auditorías previas que quedaron sin cerrar formalmente.
- Personal operativo que no puede explicar por qué realiza un control determinado, más allá de "porque así lo pide el procedimiento".
Conclusión
Los esquemas reconocidos por GFSI —BRCGS, SQF, FSSC 22000 e IFS, entre otros— existen para reducir la duplicación de auditorías sin bajar el estándar de inocuidad exigido a la industria alimentaria. Aprobarlos exige algo más que documentación: requiere evidencia analítica consistente de que los controles de proceso, desde HACCP hasta el monitoreo ambiental, funcionan de forma sostenida en el tiempo.
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Preguntas frecuentes
¿GFSI certifica directamente a las empresas?
No. GFSI evalúa y reconoce esquemas de certificación ya existentes (como BRCGS, SQF o FSSC 22000); son esos esquemas, a través de organismos de certificación acreditados, los que auditan y certifican a cada planta.
¿Qué esquema GFSI conviene elegir?
Depende principalmente de lo que exijan los clientes o mercados de destino: algunas cadenas minoristas piden un esquema específico, mientras que otras aceptan cualquiera de los reconocidos por GFSI.
¿Qué pasa si se encuentra una no conformidad crítica durante la auditoría?
Por lo general, la certificación queda suspendida o no se otorga hasta que la planta demuestre, con evidencia documentada, que corrigió la causa raíz del hallazgo.
